¡Tú eres el culpable!

Una mujer llamada Gloria de no muy temprana edad que vivía en un barrio humilde de Barcelona, tenía una familia con su marido y sus hijos, un trabajo como otro cualquiera donde podían vivir y alguna que otra vez ella y su marido se tomaban algún capricho y con sus hijos algún lujo como llevarlos a un parque de atracciones o de vacaciones, ella siempre rezaba cada día dando las gracias por todo lo que tenia.

Un día de estos se discutió muy fuerte con su marido y decidió ir a dar una vuelta para ver si tomaba conciencia de todo lo que había pasado durante la discusión, fue al parque de la Ciudadela a tomar un poco el aire y sentarse en un banco mientras veía las familias como pasaban, había gente sacando a su perro y unos con apariencia hippie sentados enfrente suyo cantando canciones con una guitarra y bailando. Pero su cabeza no paraba de darle vueltas al asunto, no serbia de nada estar allí sentada, su mente no paraba de culpar a su marido por su enfado.

Y pensó en volver a casa para hablarlo con él, entonces ella abrió la puerta de su casa y vio que su marido se había ido con sus hijos y que esa noche lo más segura la pasaría sola, ella estaba empezando a cargarse de ira y odio hacia su marido y sus hijos, como podía ser que se fueran con él cuando ella los había amado tanto, Gloria se paso llorando toda la noche y su cabeza no paraba de darle vueltas culpando a su marido y a sus hijos.

Hasta que llego el día siguiente y sonó el despertador, tenía que ir al trabajo, allí le explicaría todo a su compañera, las dos siempre compartían problemas que tenían, ese pensaba que sería un buen momento para sacar todo lo que tenia acumulado dentro y expulsarlo, para cuando llegara a casa se encontrara por fin a su marido con sus hijos y pudiera hablarlo con él.


Llego al trabajo y empezó a compartir todo lo que había pasado con su compañera y le explico también que no había dormido esa noche. Lo único que le provoco es que ese odio y esa culpa a su marido crecieran porque su compañera de trabajo la animaba más a que culpara al marido y a los hijos. Ella se fue a casa después de su jornada laboral, con sus grandes ojeras y con mucho sueño. Al día siguiente le llamo el jefe tenía que hablar de su despido, Gloria se derrumbo aun más, pensaba que eso también era por culpa de su marido que se había ido con sus hijos y encima la despedían del trabajo. Tenía miedo porque se veía en la calle ¿Cómo iba a pagar el alquiler del piso si no tenía beneficios?  

Un día de estos llego el propietario del piso a por su fianza, pero Gloria al no tener dinero tuvo que marcharse del piso y se fue al parque de la Ciudadela, al no tener casa tenía que buscar un sitio donde vivir y pensó que allí sería el mejor sitio hasta que supiera algo de su marido y sus hijos o que encontraría algún sitio nuevo donde vivir, una habitación alquilada, el piso de algún amigo o amiga o la casa de un familiar. Paso hambre, frio, y se sentía muy observada por la gente porque estaba viviendo en la calle.

Hasta que un día se quedo dormida en el césped y una voz amorosa la despertó suavemente, Gloria se iba despertando lentamente y vio que era su marido con sus hijos que sonrían al verla, ella puso mala cara al verlo, su odio hacia su marido volvió a salir. Y su marido le empezó a hablar:

-Gloria, nos discutimos lo sé pero no me fui, no porque no te quería, me fui porque me culpabas y has estado culpando todo, mira hasta dónde has llegado, sientes un odio inmenso hacia mí y a tus hijos, pero eso es una culpa inconsciente que tienes y hay que sanarla a través del perdón. Yo me fui para perdonarte, lo necesitaba, no quería cargarme más de odio, aunque no estuviera delante te perdone mentalmente y tus hijos igual, míralos te estás mirando sonriente y con ganas de jugar contigo. Me de que entere que estabas viviendo aquí porque me lo dijo una vecina que te vio en el parque y por eso vine a buscarte y a darte todo mi amor, igual que tus hijos.

Gloria empezó a llorar, estaba sanando esta culpa inconsciente que tenía que fue proyectada hacia su marido y por eso empezaron a discutir.

Y mentalmente pensó “Con todo el Amor te perdono, porque así me perdono a mi misma…” Y acabaron dándose un abrazo todos juntos. Toda la gente que estaba viendo lo que paso se puso a aplaudir de la emoción, incluso había gente que se le caían las lagrimas y juntos se fueron con una sonrisa que nadie del parque la olvido.     


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Un abrazo!